Juan y Xavier, estrellas rivales, eran enemigos jurados. Juan iba a casarse con Irene, pero la vio confesándole su amor a Xavier. Para vengarse, juró seducirlo y abandonarlo. Ignoraba que Xavier nunca quiso a Irene: su presa siempre fue Juan. Obligados a compartir cuarto y cancha, la posesividad de Xavier creció, y el plan de Juan se salió de control.